Ya son muchas las cosas que se acumulan en el ítem de pendientes. Ya es mucho, ya es mucho, ya es mucho. Me está costando trabajo resolver y terminar, porque ya no depende de mi; dependió en algún minuto de la voluntad propia, pero de eso, ya hace mucho tiempo. Ya hice lo que tenía que hacer.

¿A quién culpo? ¿A quién debo responsabilizar? ¿Quién es el ausente, el negligente y el poco cuidadoso?

La regla general es que la ausencia responda a tu nombre, vista tu ropa y duerma en tu cama cuando las cosas no me andan bien. Es más sano apoderarme de tu carencia, hacerla mía y desprenderme de tu personalidad; de tus cuidados deficientes y de tus buenas intenciones que llenan discursos repletos de frases que para mi suenan huecas y que se quedan en un par de ondas lanzadas al aire.

Pan pan, vino vino; y quién es quién.

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