Monday.
Después de la última metida de patas, me recosté en el suelo y con el calefactor en mi cabeza, lanzándome un artificial aire cálido, recordé lo que parecían memorias de un pasado lejano, olvidado, ahora irrealizable. Me fue imposible evitar que los ojos se enrojecieran y quisieran liberar a aquel bendito líquido que se encuentra preso dentro de las glándulas lagrimales.
Aquellos días, aquellas horas, aquellas emociones. Y al pasar esas imágenes por mi cabeza, no pude evitarlo, varias gotas cayeron sobre aquella alba máquina que se ha convertido en mi mejor amiga durante estos meses de independencia.
"Una mierda, a la mierda todo" fue lo único que se me vino a la mente al contemplar la panorámica actual, y mi mente, extrañada, atina a preguntar, vanamente, cómo se produjo aquel cambio, giro irreversible que me ha traído más penas que alegrías, que me mostró la cara de la moneda que desconocía, que me dejó a la disposición del viento, del agua y de mis propias decisiones, bajo el alero de nada, vulnerable, débil, inmadura.
Observé una fotografía. Ya casi ha pasado un año desde que la tomamos, todo parecía tan feliz, tan calmo, con tantas cosas buenas que nunca aprecié y que ahora extraño con locura febril. Me cuesta tanto acostumbrarme, me quiero ir, quiero terminar con esta maldita empresa que empecé sin mayor conciencia y que ahora se está comiendo mi vida, quiero vagar por las calles y mirar de una puta vez las nubes del cielo, contemplar el atardecer y tratar de distinguir la infinita gama de colores que se pueden ver solo al ocaso, acercarme al pasto y respirar una vez más el olor a tierra húmeda que tan buenos recuerdos me trae... infantiles recuerdos, infantiles pensamientos también.
Es hora de madurar, y ver más allá de lo inmediato, de la flojera y el cansancio. La vida no es fácil, nada lo es, pero espero poder concluir, en un futuro muy lejano, que valió la pena vivirla.
PD: Derecho, te lo advierto: ¡No me la vas a ganar!
Aquellos días, aquellas horas, aquellas emociones. Y al pasar esas imágenes por mi cabeza, no pude evitarlo, varias gotas cayeron sobre aquella alba máquina que se ha convertido en mi mejor amiga durante estos meses de independencia.
"Una mierda, a la mierda todo" fue lo único que se me vino a la mente al contemplar la panorámica actual, y mi mente, extrañada, atina a preguntar, vanamente, cómo se produjo aquel cambio, giro irreversible que me ha traído más penas que alegrías, que me mostró la cara de la moneda que desconocía, que me dejó a la disposición del viento, del agua y de mis propias decisiones, bajo el alero de nada, vulnerable, débil, inmadura.
Observé una fotografía. Ya casi ha pasado un año desde que la tomamos, todo parecía tan feliz, tan calmo, con tantas cosas buenas que nunca aprecié y que ahora extraño con locura febril. Me cuesta tanto acostumbrarme, me quiero ir, quiero terminar con esta maldita empresa que empecé sin mayor conciencia y que ahora se está comiendo mi vida, quiero vagar por las calles y mirar de una puta vez las nubes del cielo, contemplar el atardecer y tratar de distinguir la infinita gama de colores que se pueden ver solo al ocaso, acercarme al pasto y respirar una vez más el olor a tierra húmeda que tan buenos recuerdos me trae... infantiles recuerdos, infantiles pensamientos también.
Es hora de madurar, y ver más allá de lo inmediato, de la flojera y el cansancio. La vida no es fácil, nada lo es, pero espero poder concluir, en un futuro muy lejano, que valió la pena vivirla.
PD: Derecho, te lo advierto: ¡No me la vas a ganar!
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holi :B