No... Te Llamamos
Empezar con una negación no es quizás la mejor forma de dar inicio, pero no me queda otra alternativa. Antes, dos cosas:
1. Soy fácilmente influenciable, y me acabo de dar cuenta.
2. Soy una pava.
Sí, soy una real pava, no sé como actuar en estas situaciones, no tengo experiencia alguna y de lo único que tengo certeza es que he hecho uno de los papelones más grandes de mi vida. Si, en la Ciudad de la Furia he hecho el ridículo a lo grande, y tengo varios testigos que lo pueden comprobar, dar fiel crédito de toda mi patética andanza.
¿Cómo pude ser tan ciega y testaruda, tan ilusa? Por la cresta, lo único que siento ahora son unas ganas insoportables de llorar, y lo peor de todo, es que ni siquiera puedo. Me siento sola, quiero irme a mi casa. Me creí el cuento. ¿Estaba acaso tan necesitada? Al parecer si. De esta desagradable situación solo puedo concluir que ya es demasiado tarde, y que no era para mi, nunca fue y nunca lo será, todo es producto de una relación malamente forzada, de una ilusión efímera que una vez más, se ha encargado de destruir irreparablemente lo que me quedaba de esperanza... Jajaja, y yo tontamente pensando que quizás algo pasaría, seguro yo iba a llamar de ese modo la atención de alguien. Creo que no me queda más remedio que entrar a un convento.
Gracias Destino, yo también te quiero.
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