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Entre ayer y hoy, han pasado miles de cosas... Segundos más, segundos menos, un remolino de imágenes y pensamientos han atravesado mi cabeza... Y ahora me cuesta juntar la fuerza para encabezar su reunificación. Siento que hay cosas que han cambiado demasiado, que ya no está todo bien, que por el contrario, mucho está mal, mal, mal.
Después de tomarle el peso a una conversación, me di cuenta de lo importante que son algunas cosas para mi, de lo crucial que resulta tener esas cosas claras.
Lamentablemente, creo que estoy en un lugar donde no se me es posible hablar mucho, ya que en él, la Inquisición sigue existiendo, y la intolerancia no sólo está presente, sino que Reina. Se da por sentado, que en ese lugar, todos somos seres que nos sometemos a la ideología que para ellos es la correcta. Increíblemente, temo por una especie de suicidio social si es que me atrevo a pronunciar palabra alguna, contraria a la norma general.
Por otra parte, mi lugar en el espacio, tampoco es el mejor. Siento que doy mucho, pero no recibo nada a cambio, ni siquiera un poco de preocupación por las cosas más importantes, o por lo menos, por lo que a mi me interesa... ¡Por Dios! ¿Cómo se puede ser tan inconsciente? Hay cosas que sencillamente no se hacen, y que no tienen justificación alguna... O sea, lo único que me puede decir esto es que no le importa en absolutamente nada lo que yo pueda sentir con tal y cual acción.
Tengo rabia, pena y aún sigo un poco confundida...
C.
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